Marx, más allá del comunismo

Su rostro impreso en banderas y mantas con la hoz y el martillo, en rojo, negro y amarillo. El legado de su pensamiento ha sido ligado a guerras, hambrunas y tertulias burguesas. Es Karl Marx, el prusiano cuyo nombre se ha vuelto sinónimo de comunismo y socialismo, de Rusia, China y Cuba; de Lenin, Stalin, Mao y Castro. Pero lo cierto es que aunque esa relación hasta cierto punto sea correcta, pocos saben qué dijo y por qué, cuál es su verdadera relevancia actual, por qué sigue siendo uno de los filósofos, historiadores, economistas y sociólogos más importantes. Pocos saben cómo Marx nos puede ayudar a analizar y entender los movimientos sociales que actualmente están cambiando nuestra manera de ver el mundo o cómo nos puede servir para analizar el método de los políticos actuales más renombrados.

Por otro lado, es difícil entender al filósofo prusiano y para hacerlo cabalmente habría que entender a otros filósofos y economistas, por ejemplo: Immanuel Kant, G. W. F. Hegel, J. G. Fichte, Ludwig Feuerbach, Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill, etc. Por tal razón en este artículo sólo veremos sus ideas más importantes de manera general y sencilla.

Alienación

Marx partió de la idea de que la historia del universo se podía describir como un problema de alienación (separación) gradual entre el individuo y sus condiciones de vida o su interacción con otros individuos, y, según él, este problema se volvió más grave con el modo de producción capitalista. En los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 (obra que nunca acabó ni publicó) trató de demostrar dicha idea con base en un análisis económico y social del modo de producción capitalista y dio cuatro características de la alienación en este modo de producción, éstas son: 1) el producto del trabajo de los obreros se vuelve totalmente ajeno a ellos y en consecuencia hay una pérdida de realización personal; 2) en el trabajo el obrero no se desarrolla libremente, es forzado económicamente a realizarlo; 3) el obrero es alienado de su humanidad, pues el trabajo es lo que nos hace humanos y si estamos alienados del trabajo, entonces estamos alienados de nuestra humanidad; 4) nos alienamos de nuestros semejantes debido a que nos empezamos a tratar como instrumentos por el sistema económico en el que lo que importa es la maximización de ganancias.

Por tal razón Marx creyó que el proletariado era el único grupo capaz de llevar a cabo una revolución que acabara con tal alienación. Esta última idea lo acorraló, pues trató de demostrarla el resto de su vida.

Materialismo histórico

Marx empezó a convertirse en un historiador materialista a partir de su obra Tesis sobre Feuerbach (que tampoco acabó ni publicó). En esta se entiende que la filosofía de Marx es una filosofía de praxis o práctica, pues, a muy grandes rasgos, dice que el ser humano debe cambiar sus condiciones de vida, debe cambiar el mundo, no aceptarlo. Pero para cambiar el mundo no debe actuar sólo, sino que debe cooperar y descubrir a las masas. Para él, el problema con la modernidad era el individuo burgués aislado y la única solución era el compromiso con la interacción humana. Pero, posteriormente, en La ideología alemana (obra que tampoco acabó ni publicó), el filósofo prusiano cambió de idea y dijo que el ser humano sólo cambia sus condiciones de vida con base en la actividad económica, y en este punto fue cuando se volvió un historiador materialista como tal.

Para que se entienda, Marx creyó que la producción de las ideas se relaciona directamente con la actividad material e interacción material del ser humano, por lo tanto, la existencia material del ser humano es lo que realmente tiene una historia. Dicho esto es evidente que lo que cambia la historia es cómo produzcamos el mundo. Ahora, según este filósofo la evolución de la historia se puede ver en la evolución de las fuerzas de producción (tecnología, ciencia, materiales, técnicas, fábricas, transporte, etc.) y con base en ello cómo se desarrolla la interacción material del ser humano, es decir, cómo se desarrolla la división del trabajo. Concluyó que la evolución histórica del ser humano se podía ver en los diferentes modos de producción que, según él, habían existido y debían existir en todas las sociedades, a saber: modo tribal, modo antiguo, feudalismo, capitalismo y comunismo. Pero cuando comenzó a estudiar el cambio del modo de producción feudal al de la Edad Media, se dio cuenta que la división del trabajo no había crecido, había disminuido, y que la tecnología del sistema feudal se había olvidado. Abandonó esta teoría.

Pero aunque se dio cuenta que su teoría histórica era extremadamente determinista y reduccionista, Marx no se rindió, sino que desarrolló otra que se encuentra en Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (obra que tampoco acabó ni publicó). Empezó viendo cómo las fuerzas de producción se desarrollan y se vuelven más complejas con el paso tiempo, y cómo con el modo de producción capitalista éstas entran en conflicto con las relaciones de producción (relaciones que se establecen entre los seres humanos, burgueses y obreros, en el proceso de producción), las relaciones de propiedad (el desarrollo la propiedad en el modo de producción capitalista) y las relaciones sociales. Además, con base en lo dicho, retomó y modificó la teoría de la alienación, pues ahora creyó que ésta consistía en la separación entre el trabajador y sus condiciones de trabajo, que tenía como consecuencia cambios en las relaciones de propiedad.

Para que se entienda, el filósofo prusiano concluyó que con el modo de producción capitalista el trabajador u obrero está completamente alienado porque en tanto las fuerzas de producción han evolucionado y se ha creado una economía de mercado, es necesario que el trabajador abandone su propiedad, en donde generaba sus medios de subsistencia, venda su fuerza de trabajo (su capacidad para trabajar) y tenga que conseguir en el mercado tales medios de subsistencia. En este punto pudo fundamentar su teoría sobre que el proletariado cambiaría el modo de producción capitalista llevando a cabo una revolución.

Ahora, esta teoría histórica es multilineal porque Marx, tras estudiar el desarrollo de los modos de producción en diferentes sociedades, dio cuenta que más bien lo que había cambiado en éstas eran las formaciones económicas y no en todas había sido igual. Según Marx, después de las sociedades tribales, surgieron diferentes formaciones económicas, a saber: la asiática, la feudal y el esclavismo; después de éstas viene el capitalismo y después debería venir el comunismo.

Explotación y economía

En el primer volumen de El Capital (de esta obra sólo acabó y público dicho volumen) se encuentra la teoría de la explotación, la cual requiere de una teoría económica sobre el modo de producción capitalista.

Para empezar, según el filósofo prusiano, toda mercancía tiene Valor de Uso (que sea útil para la sociedad en cualquier sentido) y Valor de Cambio (la proporción por la que tal mercancía se intercambia por otra). Dicho Valor de Cambio en el mercado es el precio de la mercancía, y el Valor de Uso nunca determina tal precio; lo que determina el precio de una mercancía es el tiempo de trabajo requerido para producirla (trabajo social necesario). Esto es la teoría laboral del valor, y el argumento es que si el Valor de Cambio, o el precio, de dos mercancías se expresa por la proporción entre ellas (por ejemplo, que dos manzanas sean equivalentes a 10 limones), entonces debe haber un tercer valor que sea equivalente a ellas, a saber, el tiempo de trabajo necesario para producirlas.

Ahora, antes de analizar el modo de producción capitalista, Marx analizó el modo de producción mercantil, en donde la fórmula es M-D-M, o sea, mercancía, dinero, mercancía. Así, la producción mercantil es cuando la mercancía que se intercambia en el mercado por dinero es para poder comprar otra mercancía, pues el propósito de la producción es la satisfacción de necesidades. El dinero es sólo un medio para asegurar que el intercambio de mercancías sea el que se debe. Esto es una sociedad comercial.

En el modo de producción capitalista la fórmula cambia a D-M-D, o sea, dinero, mercancía, dinero. El fin es la acumulación de dinero para invertir en la producción de mercancía, cuyo propósito será entrar al mercado para generar y acumular más dinero. Según Marx, para que el capitalista pueda generar ganancias debe volver mercancía la fuerza de trabajo, es decir, debe poder comprar la capacidad de trabajo del trabajador, pues es la única mercancía que produce más valor del que vale. Para que se entienda, el costo de la fuerza de trabajo como mercancía se determina como cualquier otro, a saber, según el tiempo de trabajo necesario para producirla, es decir, según el tiempo de trabajo necesario para producir la mercancía requerida para mantener la existencia del trabajador; por ejemplo, el valor de la fuerza de trabajo de un día, es el valor de las mercancías necesarias para mantener al trabajador por un día, y suponiendo que para producir dichas mercancías son necesarias cuatro horas, éstas horas serán trabajo necesario, pues de ellas depende el salario del trabajador. Cualquier trabajo que realice el trabajador que exceda esas cuatro horas será plustrabajo, y de éste dependen las ganancias del capitalista. En resumen, las ganancias del capitalista son el resultado del plustrabajo realizado por el trabajador, es decir, aquel que excede el necesario para generar su salario. Y esto, en otras palabras, es explotación.

Por otro lado, Marx creyó que el capitalismo debía caer por el peso de sus propias contradicciones. Dos de los argumentos, a muy grandes rasgos, son que, por un lado, la necesidad del capitalista por expandirse lo lleva a demandar más trabajo, lo cual aumenta el costo de los salarios, causando que el capitalista sustituya a los trabajadores por máquinas. Pero si las ganancias del capitalista se dan de la explotación a los trabajadores, entonces si los sustituye por máquinas, no tendrá más ganancias. Por otro lado está el ciclo de auge y caída, en el cual una industria produce mercancía de más, nadie la compra, pierde ganancias y deja de producir, por ello deja de consumir materia prima de otras industrias y se crea un efecto dominó. Éste efecto se extiende porque se deben despedir trabajadores por la pérdida de ganancias, estos dejan de consumir en otras industrias, y por mera especulación, la gente con trabajo también deja de consumir. Con el tiempo los precios bajan mucho y aquellos con trabajo vuelven a consumir, el sistema se recupera. Pero según Marx este ciclo será cada vez más violento, y llegará el momento en el que el sistema no se pueda recuperar.

Las clases

Marx no desarrolló mucho su teoría sobre las clases, se contradijo y se equivocó. Según este filósofo la historia de todas las sociedades es la historia previa a la lucha de clases; siempre es la historia de los esclavos contra el esclavizador o de los sirvientes contra el señor feudal, y finalmente debe llegar la lucha entre el proletariado y la burguesía. También dijo que las clases subordinadas, después de revelarse, se vuelven las clases dominantes. Y sobre la clase media dijo que iba a desaparecer e iba a aumentar el proletariado y los burgueses serían pocos.

La contradicción de Marx radica en que su teoría sobre las clases no encaja con su teoría sobre la explotación, pues si la explotación es una característica única del modo de producción capitalista, entonces sólo se puede hablar de dos clases, a saber, proletariado y burguesía. Ahora, se equivocó porque a pesar de que sí ha habido lucha de clases en la historia, la esclavitud en el sur de Estados Unidos, por ejemplo, no acabó porque los esclavos se revelaran, sino porque los capitalistas de norte iniciaron una guerra contra el sur (Guerra de Secesión). El proletariado jamás se ha revelado para acabar con la burguesía, en países en donde se ha hablado de una revolución del proletariado, éste de hecho fue escaso; en China en 1949, por ejemplo, lo que había eran campesinos, y fueron ellos los que llevaron a cabo la revolución bajo el mando de Mao Tse Tung; en Rusia en 1917, la estructura económica era feudal, la Rusia tsarista apenas comenzaba a industrializarse, y la revolución fue idea de burgueses intelectuales que leyeron a Marx y dogmatizaron campesinos. Por otro lado, las clases subordinadas jamás se han vuelto clases dominantes y la clase media en la actualidad es la más grande y, además, dicha clase, según Marx, no produce ningún valor, por lo que la noción de explotación pierde su punto.

Pero la teoría de Marx sí tiene actualidad, pues forma la base del método favorito de muchos movimientos sociales y políticos actuales a nivel mundial, a saber, el discurso populista (que puede ser de izquierda o derecha), el cual consiste en crear la identidad de un pueblo con base en su frustración y/o enojo hacia la clase que se considere dominante, los hace opuestos y da una solución. La creación de tal identidad por lo general tiene éxito porque su carácter es indeterminado, logra unir características diferentes en una unidad. Ahora, esta estructura se desarrolla desde Marx porque: 1) se dirige a un público en específico: Marx se dirigió al proletariado, y, por ejemplo, AMLO, al pueblo bueno y honesto; Trump, a los obreros estadounidenses blancos. 2) Define a un adversario: para Marx el adversario era la burguesía; para AMLO, los corruptos, el PRIAN y los empresarios; para Trump, la competencia comercial china y los inmigrantes mexicanos. 3) Propone una solución: para Marx la solución era la revolución del proletariado; la solución de AMLO, erradicar la corrupción con honestidad; la de Trump, poner un muro entre México y EUA, y poner fin al comercio con China. Se puede seguir este ejercicio con cualquier movimiento político o social populista o con cualquier actor político populista actual, por ejemplo: ISIS, el Brexit, etc.; o Le Pen, Maduro, Putin, Erdogan, Beppe Grillo, Pablo Iglesias, etc.

Es muy interesante notar que la actualidad de Marx no radica en la idea del comunismo, sino en la estructura de su teoría. También es interesante y, sobre todo, digno de reflexión, que el discurso populista, sea de izquierda o derecha, enunciado por un movimiento político o social, o por algún actor político, actualmente este tomando tanta fuerza y convenciendo a tanta gente alrededor del mundo. Y si se analizan dichos discursos, cabe preguntarse si las consecuencias de su ejecución serían buenas o, más bien, tendrían un carácter autoritario y no tan benéfico para la sociedad en general.

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